¡Cuán indesignables somos los seres humanos ante un sin número de cosas! A veces no sé si es mejor gritar o salir corriendo; o si el rojo de las rosas es imponente ante el azul del cielo; o si prefiero ser rellenita o esbelta; o si alumbran más sus ojos que las estrellas en el firmamento. Tampoco sé si me pongo a pensar mucho en: ¿primero fué el huevo o la gallina?; o si prefiero que hoy sea martes en lugar de lunes. ¿Será que: ¡eres grandiosa!, llena más que: ¡eres bella! ? O será mejor oir antes que hablar?, puede ser que un día en compañía me agrade más que un par de meses sin "nada". ¿Será que las cosas grandes se explican mejor cuando se sienten? o ¿será que yo no sé nada? Las cosas deberían funcionar de acuerdo a nuestras necesidades, no? A mi me gusta escuchar para entender, y detesto tener que dar explicaciones (ésta última no es menos importante); me gusta reír, pero aborrezco el humor podrido de mucha gente; me gusta ser yo, pero me molesta la arrogancia. Entonces, todo esto produce cierto grado de imcomprensibilidad, tipo que me encanta pasarla bien, pero prefiero estar escribiendo cosas, hacer más de lo mismo, no tener nada que contar, pensar en que escribo en la siguiente línea, o si mi vida se torna un poco monótona y me está encantando. Mi entorno es fascinante, y aún así, no tengo nada novedoso, todo es exactamente lo que tiene que suceder, todo es preciso lo que quiero saber, lo que un día fué y seguirá siendo, y así. Y noto como hace un par de años tenía el mismo interés en conocerme, y pretender que la gente me conociera, así tal cual me veo, me siento, me gusto. ¡¡Sin más ni más!! Porque he aprendido que a nadie más que a tí mismo tu personalidad provocará satisfacción plena, para la gente eres lindo pero aburrido, hablas bien pero caminas mal, te vistes de verde pero te luce es el morado, y así. Un montón de cosas superfluas, pero que simplemente son el máximo gusto para tí... Por eso, tengo algunas opciones superfinas: Amar lo que soy gracias a mi Padre Celestial, ésto me llevará a amar a mis semejantes, aprender de lo que hago y valorar mi crecimiento, lento pero seguro, pues, (...) (leer el título)lunes, 12 de julio de 2010
¡Para todo lo demás existe Mastercard!
¡Cuán indesignables somos los seres humanos ante un sin número de cosas! A veces no sé si es mejor gritar o salir corriendo; o si el rojo de las rosas es imponente ante el azul del cielo; o si prefiero ser rellenita o esbelta; o si alumbran más sus ojos que las estrellas en el firmamento. Tampoco sé si me pongo a pensar mucho en: ¿primero fué el huevo o la gallina?; o si prefiero que hoy sea martes en lugar de lunes. ¿Será que: ¡eres grandiosa!, llena más que: ¡eres bella! ? O será mejor oir antes que hablar?, puede ser que un día en compañía me agrade más que un par de meses sin "nada". ¿Será que las cosas grandes se explican mejor cuando se sienten? o ¿será que yo no sé nada? Las cosas deberían funcionar de acuerdo a nuestras necesidades, no? A mi me gusta escuchar para entender, y detesto tener que dar explicaciones (ésta última no es menos importante); me gusta reír, pero aborrezco el humor podrido de mucha gente; me gusta ser yo, pero me molesta la arrogancia. Entonces, todo esto produce cierto grado de imcomprensibilidad, tipo que me encanta pasarla bien, pero prefiero estar escribiendo cosas, hacer más de lo mismo, no tener nada que contar, pensar en que escribo en la siguiente línea, o si mi vida se torna un poco monótona y me está encantando. Mi entorno es fascinante, y aún así, no tengo nada novedoso, todo es exactamente lo que tiene que suceder, todo es preciso lo que quiero saber, lo que un día fué y seguirá siendo, y así. Y noto como hace un par de años tenía el mismo interés en conocerme, y pretender que la gente me conociera, así tal cual me veo, me siento, me gusto. ¡¡Sin más ni más!! Porque he aprendido que a nadie más que a tí mismo tu personalidad provocará satisfacción plena, para la gente eres lindo pero aburrido, hablas bien pero caminas mal, te vistes de verde pero te luce es el morado, y así. Un montón de cosas superfluas, pero que simplemente son el máximo gusto para tí... Por eso, tengo algunas opciones superfinas: Amar lo que soy gracias a mi Padre Celestial, ésto me llevará a amar a mis semejantes, aprender de lo que hago y valorar mi crecimiento, lento pero seguro, pues, (...) (leer el título)miércoles, 2 de junio de 2010
Yo sí me atrevo.
Y me atreví... Nunca es tarde para emprender nuevas ideas, nuevos retos y nuevos todo já ¿Que hago aquí? Ahora me toca salir con la frente bien en alto, y demostrar que la batuta la lleva el que quiere. Nunca ha sido de los fuertes la guerra, más bien, la ocación sucede a todos, en su determinado momento. Y después que me atreví, ¿que sucedió? Me sentí satisfecha conmigo misma, sabía que detrás de tanto protocolo, había una felicidad esperando por mí, y fué descubierta, ahora, me apoderé de ella ¡esa es la actitud! No basta la influencia negativa de personas sin proyectos, ni mucho menos la estrechéz del camino, pasemos por allí y seamos extraordinarios entre tanta gente. ¡Así es que se llega! sin excusas, ni dudas. Lo grande siempre se encuentra con lo grande; y tú, eres grande?
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